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Categoría: Parasha
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Moshé quien, muy a su pesar, fue elegido junto a su hermano Aarón para liberar a los hijos de Israel de la opresión de Egipto, quien superó cada queja del pueblo en el desierto, y quien sacrificó su familia y su tiempo en permanecer aislado, pero cerca de D-os en el Monte Sinaí durante 40 días y 40 noches, en este momento en el cual el Pueblo pecó al idolatrar a un becerro de fundición, tomándolo como un dios tangible, asume la responsabilidad,

primero antes de bajar del monte rogando a D-os que no eche su furia para que los egipcios no hablen y digan que su Di-s los llevó al desierto para matarlos allí, y en una segunda oportunidad luego de bajar, ya entre la gente del pueblo, luego de que muriecen los pecadores, vuelve a subir para rogar el perdón divino de aquellos que eligieron la palabra del D-os de Israel.

Moshé da una especie de amenaza o advertencia, habla con un sí condicional, pone a D-os entre 2 posiciones, o perdona la idolatría o extermina al pueblo junto a él mismo, pues pide "bórrame de tu libro"; según Rashi, para que no digan que no era digno de pedir misericordia por ellos.

Lo interesante de este relato es que su ubicación en la Tora se encuentra en el capítulo 32 de Shmot, versículo 32. Según la guematria, la composición de este número se da con las letras L = 30 (lamed) y B = 2 (bet), formando la palabra LEB (o lev) - corazón.

Podemos concluir que después de todo lo ocurrido, Moshé, con todo su corazón, se enfrentó a D-os y rogó desde su interior el perdón y la misericordia hacia aquel pecado de idolatría.

Finalmente D-os no aplica exterminio pero sí deja una advertencia, desde ese momento un Ángel acompañará al pueblo, y este suceso será un recordatorio constante y latente. Podemos aprender algunas cosas de este relato. Primero que los pedidos para que sean escuchados y ejecutados, deben pedirse con el corazón, pues uno debe estar convencido consigo mismo para transmitir seguridad a quien le estamos pidiendo. Segundo, que cada acción que hacemos deja huellas, a veces difícil de borrar por su profundidad en las consecuencias.

Que podamos este Shabbat razonar, pensar, y actuar con conciencia de las consecuencias, y toda acción la hagamos con el corazón, con la sinceridad de nuestro ser.

Baal Tefila Sergio Man