Rectificación: el aprecio verdadero

Puesto que el odio es el resultado de la incomprensión, una falta de apreciación y entendimiento del verdadero ser del otro, su rectificación debe venir a través de un verdadero conocimiento y apreciación.

En nuestra sección semanal, el primer contacto de Iosef con sus hermanos después de veintidós (22) años de separación se describe así:

"Iosef vio a sus hermanos y los reconoció, pero él se hizo extraño a ellos y les habló con dureza… y Iosef reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron" (Ber. 42:7-8).

El hecho de que Iosef reconoció a sus hermanos fue el principio de la rectificación. Incluso si Iosef erró el tiro cuando habló mal de sus hermanos a Iaacov hace tantos años, ahora los reconoció y apreció como debía y poco a poco los educó para que lo aprecien a él también. En efecto, se vuelve claro que hay un tipo de apreciación profunda, que es más profunda que el simple reconocimiento superficial.

 

Por ello, en un primer momento Iosef no podía revelar su verdadera identidad a sus hermanos, porque en ese momento el conocimiento habría sido una pieza superficial de información que no hubiera podido romper el muro de alienación entre ellos. Iosef se dio cuenta de que tendría que llegar a una verdadera y profunda apreciación, lo que conduciría a la comprensión mutua y el amor.

En las relaciones humanas, amar a alguien no se basa en confiar en la información que tengo de él, sino apreciarlo internamente, de manera tal que se disipa el odio y surge un amor profundo que emerge por mutua voluntad. Con una mirada superficial de reconocimiento uno puede disfrutar de toda la información que necesita, sabiendo y sintiendo que la fuente inconsciente del ser está más allá de todo lo que ve, y sólo conectándose a él a ese nivel puede realmente comenzar a entender, tanto es así que con el tiempo, el propio conocimiento se manifiesta como compasión, dando lugar a un profundo sentido de identificación con el otro.

El verdadero amor comienza a partir de la decisión inicial de no permanecer en el ámbito de la información, sino sentir verdaderamente compasión por el otro, y por el poder de éste mérito llegar a un conocimiento interno que permita el acceso al verdadero ser interior del otro.

Shabbat Shalom

Jodesh Tov

Jag Urim Sameaj

Adaptación