“En este día, el Eterno tu D-s te ordenó cumplir tales estatutos y preceptos. Los cumplirás con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado hoy, que el Eterno es tu D-s y que andarás en Su camino y cumplirás Sus leyes… Y el Eterno ha confirmado hoy que te ha escogido por pueblo Suyo (Am Segulá), tal como lo había jurado, y que (por lo tanto) tú debes cumplir todos sus mandatos. Por ello te elevará por sobre los demás pueblos que El Creó, en alabanzas, en renombre y en esplendor, para que tú seas un pueblo santo…” (Deuteronomio 26, 16-19)

Pregunta: ¿Por qué habla la Torá en este momento acerca de este tema?, Realmente este compromiso ya había sido tomado en el Monte Sinaí (al recibir la Torá); de igual manera se había ya mencionado la frase de “Am Segulá” (Pueblo escogido). También, ¿A que se refiere este concepto de “Pueblo Elegido”?

Respuesta:

Desde el día en que se entregó la Torá (Exodo 19) y hasta el momento presente (40 años después), Moisés se ha dedicado a la descripción y explicación a fondo de cada uno de los 613 preceptos; al principio de esta Parashá encontramos todavía la Mitzvá de “Bikurim” (las primicias que se traían al Templo) y la declaración que tenía que hacerse en ese momento.

Y llega entonces el momento de refrendar el pacto y recalcar la ordenanza de estos preceptos, así como su cumplimiento y observancia. Continúa Moisés enfatizando la importancia de llevarlos a cabo “con todo tu corazón y con toda tu alma” y no en forma mecánica ni automática. Es comprensible ahora que al haber ya entendido y profundizado en las Mitzvót, uno las realice con mayor ímpetu y emoción; ya no es el status anterior de “Naasé Venishmá”, donde ciegamente el pueblo declaró: “Haremos y Escucharemos”.

Con respecto al concepto de “Pueblo Elegido”, en varias ocasiones se ha hablado de que el pueblo de Israel es quizá superior, o más inteligente o especial. Sin embargo, Abarbanel nos aclara que no se trata de una promesa de grandeza sino de una condición a cumplir: En igual grado en que nosotros honremos y elevemos el nombre de D-s en el mundo, aumentando su gloria y esplendor, el pueblo de Israel será engrandecido.

No es entonces un regalo ni posición privilegiada la que goza el pueblo de Israel al haber sido “Elegido”, es una responsabilidad y un compromiso conectado íntimamente a la observancia y cumplimiento de los preceptos Divinos. Mientras esta difícil labor se cumpla, tanto en cantidad como en calidad, aumentando y embelleciendo las Mitzvot, podremos realmente sentir esa elevación espiritual llamada “Segulá”.

Este potencial de subir también nos enfrenta al peligro de bajar, y sabemos cuanto más alto se encuentra uno, más fuerte puede ser su caída; no es coincidencia pues, que el final de esta Parashá resulta tan impactante al revelar el otro lado de la moneda “Y sucederá que si no obedecieres la voz del Eterno…” (ibid 28,15); sólo hojear esas oscuras páginas basta para convencerse de no arriesgarnos a esa opción.

Fuente Masuah