"Hashem le dijo a Moshé: lábrate dos tablas de piedra iguales a las primeras..." (Éxodo 34:1)

¿Qué preferirías ser: el Arca Sagrada en el que se guarda la Torá, o la tinta con que está escrita la Torá?

Después de que el pueblo judío oyó los Diez Mandamientos en el Sinaí, Moshé subió a la montaña a recibir el resto de la Torá de Hashem. Y bajó el 17 de Tamuz.

Las dos tablas de piedra que Moshé trajo consigo contenían no solamente los Diez Mandamientos, sino la Torá entera.  Todo. El Talmud, la Agadá, etc.  En las primeras tablas estaba incluido todo lo necesario para llevar a cabo las instrucciones del Hacedor.  No solamente el precepto de colocarse los tefilín, sino tambien que eran los tefilín y como debía hacérselos.

 

Todos los detalles del Shabat. Todo lo que después se le transmitió a Moshé como Torá Oral estaba escrito en esas primeras dos tablas.

Cuando Moshé bajo de la montaña y vio que el pueblo había construido un becerro de oro, las palabras que estaban escritas en las tablas volvieron volando al cielo. Entonces las tablas se volvieron pesadisimas. Moshé ya no pudo sostenerlas, y cayeron al piso, destrozándose. Las tablas se volvieron pesadas porque las palabras que volaron eran las palabras de la Torá Oral. Lo que quedó fue la Torá "pesada". Una Torá que incluía el precepto de colocarse tefilín, pero sin ninguna instrucción precisa respecto de que eran los tefilín ni cómo debía cumplirse la Mitzvá. Una Torá "pesada" por tantas cosas que habian quedado sin explicar.

Todos los detalles se fueron volando alli de donde vinieron.  Di-s le perdonó al Pueblo Judío su infidelidad con el becerro de oro. En Yom Kipur, Moshé trajo un segundo par de tablas. Esas tablas eran, a la vez, menos y más que las tablas originales. Eran menos, en el sentido de que las tablas originales eran obra del Propio Di-s, mientras que las segundas fueron labradas por Moshé. Sin embargo, esas segundas tablas le confirieron al Pueblo Judío un nuevo rango más elevado.

Toda la Torá había estado contenida en las primeras tablas; asi, el Pueblo Judio y la Torá habían sido dos entes por separado.  Israel fue la creacion encargada de cumplir y conservar la Torá.  Eran como el arca en el que se guarda la Torá.  Sin embargo, las segundas tablas no contenían toda la Torá. En las segundas Tablas Hashem únicamente inscribió la Torá escrita. Las detalladas instrucciones de la Torá Oral le fueron dadas a Moshé como una tradición verbal que habría de transmitirse de maestro a discípulo, a lo largo de la historia.

A diferencia de la primera Torá, escrita solamente en las Tablas, ahora, parte de la Torá iba a inscribirse en el corazón y la mente del pueblo judio.  Al recibir la segundas tablas, el Pueblo Judío dejó de ser simplemente el recipiente donde habría de contenerse la Torá.  Pasamos a ser parte misma de la Torá. La tinta de la eternidad, las Sagradas palabras de la Torá, el libro de instrucciones del Hacedor, escritas en la mente del Pueblo Judío, pasaron de "rebe a talmid", en una cadena inquebrantable de tradición.     

(Beit ha Levi fuente mesilot.org)