La Parasha relata las primeras plagas que Di-s envió sobre Egipto. Generalmente se dividen en 3 grupos: 1) el agua que se convierte en sangre, ranas y piojos; 2) fieras, plagas/epidemias y forúnculos; 3) granizo, las langostas y la oscuridad.

La Torá declara en relación con la plaga del granizo: "el trigo y la espelta no fueron dañados, porque no llegaron a madurar (Shemót 9:32)". ¿Tenemos en cuenta ésto en lo referente a nuestras actitudes en la vida?

Ráshi, el famoso comentarista de la Tora (Francia, 1040-1104), explica que como les faltaba madurar, sus tallos largos todavía estaban flexibles cuando el granizo cayó. Por lo tanto, fueron capaces de doblarse con el viento. La flexibilidad permite, más allá del problema, volver a la situación anterior.

El Rabino Jaim Mordejái Katz, Director de la Yeshiva de Teĺź en Cleveland, Estados Unidos, enseñó en nombre de Rabí Leib Bloch Yossêf, ex Director de la primera Yeshiva en Teĺź, en Lituania, que una persona debe ser muy firme en sus principios e ideales. Tan firme y decidido que ninguna fuerza en esta tierra puede desviarlo de la verdad y de los buenos, auténticos y verdaderos valores. Sin embargo, la manera de lograr esto es imitando el comportamiento de las cañas: ser maleable y flexible, ser dulce y suave cuando se trata de la relación con otras personas. Una persona que es obstinada e inflexible puede parecer difícil, pero en realidad, es como un árbol de cedro. Durante un vendaval fuerte, a diferencia de la flexible caña, el cedro es arrancado o se puede romper en dos. Maleabilidad, flexibilidad y amabilidad combinados con la persistencia en mantener sus principios, es el enfoque que nos ayudará finalmente a conseguir una victoria.

Basado en el libro “Crecimiento a través de la Torá”, por el rabino Zelig Pliskin. JudaismoHoy.com