Alejarnos para acercarnos

Él [Moshé] miró y he aquí que la zarza ardía con fuego, pero la zarza no se consumía. Moshé se dijo a sí mismo: Me apartaré ahora y contemplaré esta gran visión. (Éxodo 3:2-3)

¿Qué significa “me apartaré ahora y contemplaré esta gran visión”? O hablando en términos más prácticos, ¿de qué se apartó Moshé y por qué tuvo que apartarse para poder contemplar la zarza ardiente?

El problema de esta frase es que es contradictoria en sí misma, puesto que lo lógico habría sido decir “me acercaré para contemplar esta gran visión”, ya que cuando uno ve algo que le llama la atención, en general se acerca para verlo con mayor detenimiento. Que uno tenga que apartarse precisamente para contemplar un fenómeno es algo muy extraño.

Para resolver este problema, Rashi explica que “me apartaré” en este contexto significa realmente “me apartaré de aquí para acercarme allá”. Es decir, el hecho de apartarme de aquí me permitirá estar mas cerca de allá y así podré contemplar mejor. ¿Qué significa todo esto?

 

La verdad es que en estos versículos se esconden dos secretos fundamentales para acercarnos a Dios y a su Torá. Primero: uno debe dar el primer paso, es decir, uno tiene que estar dispuesto a salirse de su camino, a “apartarse” para de esta manera poder reconocer a Dios. Muchas veces uno va por la carretera y no ve nada ya que está sumido en sus pensamientos. Puede ser que por la ventana del autobús hayas divisado algo extraño alguna vez (¡quizás incluso una zarza en llamas!), pero si no te bajaste del autobús para comprobar tu visión, ¡entonces quizás te perdiste la oportunidad de experimentar algo increíble!

El mundo está lleno de milagros y de fenómenos que revelan constantemente la sabiduría y bondad de Hashem, pero lamentablemente, vivimos nuestras vidas en piloto automático y no prestamos atención. La persona tiene que dar el primer paso y hacer un esfuerzo para salirse del curso normal de las cosas si es que quiere experimentar algo fuera de lo normal.

Y esto es precisamente lo que hizo Moshé. En vez de seguir pastoreando a sus ovejas y continuar como si nada hubiese ocurrido, él se dijo a sí mismo: “Si es que quiero contemplar realmente esta visión y entender su significado, entonces debo apartarme de mi camino”. En ese preciso momento, Dios se reveló ante él de entre la zarza. Así como está escrito: “Hashem vio que se había apartado para ver; y lo llamó de entre el arbusto y dijo: “Moshé, Moshé”, y él respondió: “Heme aquí”” (Éxodo 3:4). Cuando Dios vio que a Moshé le importaba lo suficiente como para dejar de lado lo que estaba haciendo, en ese preciso momento se reveló ante él.

Segundo: para acercarnos a la Torá, antes debemos apartarnos de otras cosas. No sirve de nada decir “me acercaré a Dios y a la Torá” si no estoy dispuesto a dejar nada de lado, si no estoy dispuesto a hacer compromisos y sacrificios. No se puede estar sumido en el mundo material y al mismo tiempo estar conectado con el mundo espiritual. Son polos opuestos.

En palabras más simples, aún más importante que el deseo de acercarnos a Dios es el hecho de si estamos dispuestos a dejar de lado aquellas cosas que nos alejan de Dios en primer lugar. Así como explicó Rashi, el hecho de apartarme de esto me acercará a aquello.

En resumen, si queremos acercarnos a Hashem y tener una conexión con la Torá y con una vida de Torá, debemos abrir los ojos para reconocer a Hashem, es decir, dar el primer paso y debemos estar dispuestos a hacer compromisos y sacrificios.

Fuentes: Rashi, Éxodo 3:3.