Rectificación: el aprecio verdadero

Puesto que el odio es el resultado de la incomprensión, una falta de apreciación y entendimiento del verdadero ser del otro, su rectificación debe venir a través de un verdadero conocimiento y apreciación.

En nuestra sección semanal, el primer contacto de Iosef con sus hermanos después de veintidós (22) años de separación se describe así:

"Iosef vio a sus hermanos y los reconoció, pero él se hizo extraño a ellos y les habló con dureza… y Iosef reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron" (Ber. 42:7-8).

El hecho de que Iosef reconoció a sus hermanos fue el principio de la rectificación. Incluso si Iosef erró el tiro cuando habló mal de sus hermanos a Iaacov hace tantos años, ahora los reconoció y apreció como debía y poco a poco los educó para que lo aprecien a él también. En efecto, se vuelve claro que hay un tipo de apreciación profunda, que es más profunda que el simple reconocimiento superficial.

Read more: Parashat Miketz 5779

Nuevamente nos toca analizar el controvertido suceso de la venta de Iosef, el hijo menos, el amado de Iaakov, por medio de sus hermanos.

La Torá cuenta que uno de los hermanos, Reubén, el primogénito, y como responsable por la integridad de cada uno de sus hermanos y, ultimadamente también por la integridad de su padre Iaakov, decide poner en práctica una estrategia para salvarlo del decreto capital:

"Y lo vieron de lejos, y antes de que se aproximara a ellos se confabularon a matarlo. Y dijeron un hombre a su hermano: “He aquí que viene el soñador. Vamos ahora a matarlo, y arrojémoslo a un pozo y digamos que una fiera lo devoró, y veamos que será de sus sueños”. Y escuchó Reubén, y lo salvó de sus manos, y les dijo: “No matemos a un hombre”. Y les dijo Reubén: “No derramen sangre, arrójenlo a este pozo que está en el desierto, pero no levanten su mano sobre él”, con intención de rescatarlo de sus manos y retornarlo a su padre". (Bereshit 37, 20-22)

Si nos ponemos a ver, en realidad, Reubén no logró salvar a su hermano, ya que finalmente Iosef fue vendido, y así no pudo materializar su intención de regresarlo a las manos de su padre.

Read more: Parashat Vaieshev 5779

Dice la Torá:

וַיִּוָּתֵ֥ר יַעֲקֹ֖ב לְבַדּ֑וֹ וַיֵּאָבֵ֥ק אִישׁ֙ עִמּ֔וֹ עַ֖ד עֲל֥וֹת הַשָּֽׁחַר׃

"Y se quedó Iaakov solo, y luchó un hombre con él hasta que rompió el alba. - Vayivater Ya'akov levado vaye'avek ish imo ad alot hashachar." (Bereshit 32:25)

"Y se quedó Iaakov solo". El texto hebreo dice levadó, cuya traducción literal es solo consigo mismo. La diferencia entre solo, levad (לבד), y levadó (לבדו) es la letra hebrea vav (ו), cuya característica es unir y/o dar acceso a otra realidad.

Read more: Parashat Vaishlaj 5779

La sección de esta semana lleva el nombre de Sara, la primer matriarca del pueblo hebreo, y la misma comienza relatándonos los años de su vida e inmediatamente nos menciona su fallecimiento. En el resto de la parashá no se vuelve a mencionar nada de la vida de nuestra matriarca, sólo se explica en el primer capítulo la búsqueda que hizo Abraham para encontrar un lugar donde enterrarla, y luego todo el relato se apoya en la búsqueda de una mujer para Itzjak, hijo de Sara y de Abraham.

Es interesante observar la conexión que tiene Sara con Rivka, aquella mujer que será la destinada a la vida de Itzjak, y de la cual la parashá anterior ya nos adelantaba que era del linaje de la familia de Abraham Avinu.

El gran cambio en la vida de Rivka llegó de forma inesperada, un día normal como cualquier otro. Vivía en Mesopotamia, en la ciudad de Harán o cerca de ella. Su familia no era como la gente de Harán, que adoraban a Sin, el "dios-luna". Su Di-s era Hashem (Bereshit 24:50).

Read more: Parashat Jaiei Sara 5779

brujulaParashat Vaiera, es un caleidoscopio de situaciones que nos llevan a una misma pregunta:

dónde estamos, cuando tenemos que estar.

Y aunque parezca un juego de palabras, creo que acá se condensa la pregunta central que define nuestras vidas, éticas o no: ¿dónde estamos cuando tenemos que estar?.

La saga mitológica de un hombre, llamado a ser Av Hamon Goim, el padre de muchos pueblos, con promesa de descendencia tan incontable como los granos de arena o las estrellas del cielo, que todo el tiempo está confrontado a la sencilla pregunta de dónde estás cuando tienes que estar.

Kafka intenta comprender a Abraham, desentrañar los caminos que a partir del relato de su vida se abrieron en nuestra cultura y él dice: "Yo podría, para mí, pensar otro Abraham", quizás dando a entender que Abraham no es uno solo, o que su vida puede ser leída como un cúmulo de facetas, como un ser no lineal, como alguien atravesado por el compromiso de vivir una vida profunda. Abraham va intentando construir un relato de su vida, acorde con lo que él cree creer, fiel a lo que su razón y su emoción le van dictando.

Read more: Parashat Vaiera 5779