Extraído del Calendario Cabalístico de Agosto / Elul. Ben Itzjak. Editorial Edaf

A partir del primer día del mes de elul los sabios indican pronunciar diariamente el salmo 27. El contenido del salmo se refiere al hombre que, en momentos de persecución y desgracia, recurre con todas sus fuerzas al Creador. Y resulta evidente que bastaría con tales conceptos para que dicho salmo fuera pronunciado durante el mes de elul, tiempo de preparación para los días que siguen, el Año Nuevo – Día del Juicio – y el Día del Perdón. Sin embargo, los sabios en su lenguaje maravilloso nos sugieren nuevas y profundas enseñanzas.

Todo proceso, toda creación, es más fuerte mientras más cerca se encuentra de su fuente. Y esta idea también puede ser aplicada al correr de los días y los meses. Si el punto de inicio es el mes de tishrei, con el Año Nuevo, entonces el punto más débil lo encontramos en el punto temporalmente más lejano, el mes de elul. Y tal lo dicho, le energía de este mes nos permite comenzar de nuevo y recuperar el punto de comienzo.
El salmista también se encuentra en un momento de desgracia y su debilidad es evidente. Se siente desfallecer y sus fuerzas lo abandonan. No obstante, en este punto, clama: “si yo no hubiera – lule – creído que vería la bondad de El Eterno en la tierra de los vivientes. Confía en El Eterno, sé fuerte y envalentona tu corazón, y confía en El Eterno”

Desde la distancia y la lejanía, desde la dificultad y la desgracia – todo esto señalado por las letras de elul en orden inverso – la situación puede revertirse si se utiliza el poder esencial del hombre, el poder de la acción.

Hay años que Tisha be Av, o sea el día 9 del mes de Av, cae en Shabbat. En estos casos la conmemoración se posterga al día siguiente, al día 10. La regla general es que no hay duelo en Shabbat, y por lo tanto si el 9 de Av cae sábado se pospone el ayuno para el domingo, y ese mismo Shabbat se puede comer carne, beber vino y servir la mesa con todo lujo como lo hacía el Rey Salomón en su momento, amén de cantarse canciones sabáticas en la mesa con normalidad.

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Yom Tov Shení de la Diáspora: En la época del Bet HaMikdash (Templo de Jerusalem), el comienzo del mes y las festividades eran fijadas según el testimonio visual del nacimiento de la Luna, y una vez decretado el principio del mes por el Sanhedrín (Alta Corte Rabínica), se transmitía la noticia a las aldeas cercanas y de ahí a toda la diáspora, por medio de antorchas en lo alto de los montes.

Este sistema fue perturbado por los goím de los alrededores que encendían también antorchas para confundir a los judíos. Por este motivo, los Sabios se vieron obligados a suprimir este sistema y comenzaron a guiarse según calendarios, los cuales no siempre coincidían con la "realidad de Jerusalem". Ante esta circunstancia, hubo necesidad de fijar un segundo día festivo (Para no caer en dudas) para los judíos que vivían fuera de Israel, dándole a esta jornada la misma importancia que la primera.

Todas las leyes concernientes al primer día de Yom Tov son vigentes en el segundo día festivo de la Diáspora, excepto casos muy especiales, como el entierro de un fallecido, etc.

Al añadirle un día a la fiesta de la Torá, la intención de los rabinos era protegerla y asegurar su observancia por las comunidades de exiliados para que ellos no falten de observar la fiesta como la Torá lo manda en el día declarado por el Sanedrín.

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Pronto, los judíos de todo el mundo observarán el ayuno de Tishá B’Av, el noveno día del mes judío de av, que conmemora la destrucción del Templo de Jerusalem en el año 70 EC. La fecha está grabada en la conciencia judía como un día lleno de peligro, en donde se siente el olor de la tragedia. En Tishá B’Av de 1290, los judíos fueron expulsados de Inglaterra, mientras que en la misma fecha del año 1492 el Rey Fernando y la Reina Isabel de España expulsaron a la población judía de la Península Ibérica, en una malvada recrudescencia de la Inquisición Española. Tishá B’Av entró a la historia moderna cuando coincidió con el 1 de agosto de 1914, marcando el primer bombardeo alemán en la conflagración que se transformaría en la Primera Guerra Mundial, y que sentó las bases para el inimaginable genocidio y carnicería de la guerra subsecuente. Y el 23 de julio de 1942, Tishá B’Av de ese año, Heinrich Himmler recibió la aprobación formal nazi para implementar la ‘Solución final’.

El Shemá, “Escucha Israel, Hashem es nuestro Dios, Hashem es Uno” está en el mismísimo centro de la creencia judía, del alma judía. Es el credo por el que los judíos dieron sus vidas a través de los siglos. Durante cientos de años, al ser enfrentados con el ultimátum “judío, ¡conviértete o muere!” dicho a punta de espada por los merodeadores cruzados, los temibles cosacos o los enardecidos campesinos europeos, la gran mayoría de mi pueblo se cubrió los ojos, invocó el Shemá y eligió el martirio.

Extraído de Tishá B’Av, Auschwitz y el Shemá. Fuente aishlatino.

 

aseret HadibrotShavuot: Fiesta de las semanas.

La segunda festividad de peregrinación, se celebra el sexto y séptimo día del tercer mes, Sivan. Esta fiesta es denominada "Fiesta de las semanas", porque es celebrada siete semanas después de la ofrenda del omer, el segundo día de Pesaj. 

Carácter agrícola

Fiesta de agricultores, celebra la clausura de las siete semanas de cosecha de los cereales, época en la que se dirigen al Todopoderoso alabanzas y gracias.

Dos hagazas de pan, horneadas con el trigo nuevo, se llevan al altar, como ofrenda de gratitud. Como la festividad marcaba también el comienzo de la cosecha de frutas, Jag HaBikurim, todo israelita traía al Templo de Ierushalaim el primer fruto maduro de su huerto, como ofrenda de gratitud.

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