brujulaParashat Vaiera, es un caleidoscopio de situaciones que nos llevan a una misma pregunta:

dónde estamos, cuando tenemos que estar.

Y aunque parezca un juego de palabras, creo que acá se condensa la pregunta central que define nuestras vidas, éticas o no: ¿dónde estamos cuando tenemos que estar?.

La saga mitológica de un hombre, llamado a ser Av Hamon Goim, el padre de muchos pueblos, con promesa de descendencia tan incontable como los granos de arena o las estrellas del cielo, que todo el tiempo está confrontado a la sencilla pregunta de dónde estás cuando tienes que estar.

Kafka intenta comprender a Abraham, desentrañar los caminos que a partir del relato de su vida se abrieron en nuestra cultura y él dice: "Yo podría, para mí, pensar otro Abraham", quizás dando a entender que Abraham no es uno solo, o que su vida puede ser leída como un cúmulo de facetas, como un ser no lineal, como alguien atravesado por el compromiso de vivir una vida profunda. Abraham va intentando construir un relato de su vida, acorde con lo que él cree creer, fiel a lo que su razón y su emoción le van dictando.

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Texto adaptado

Este shabbat se lee la sección de Shmot (Éxodo) 33:12 a 34:26. Se nos detalla que Moshé le pide a Di-s su deseo de conocerlo y Di-s le asegura que lo acompañará todo el camino. Moshé le vuelve a decir que desea contemplar Su Presencia, por lo que Dios le acepta pasar Sus atributos de bondad ante Moshé, enseñándole Su Nombre. No podría ver Su rostro porque al hacerlo no sobreviviría, pero Moshé se colocaría sobre una roca específica, en la que Di-s lo ubicaría en una hendidura, pondría Su mano sobre Moshé y solo lograría verlo desde atrás.

Le ordenó Di-s a Moshé labrar dos tablas como las primeras que había quebrado, y en ellas Di-s escribiría las palabras que estaban escritas en las primeras, con éstas debía subir al monte Sinai, nadie más podría acercarse al monte. Así lo hizo Moshé. Estando en el Monte Sinai, Ado-nai pasó ante él y Moshé proclamó: “Ado-nai Ado-nai Dios benévolo, compasivo y precioso, lento para la ira y de inmensa bondad y verdad. El mantiene la bondad para dos mil generaciones, perdonando iniquidad, transgresión y pecado, absuelve y no absuelve, recuerda la iniquidad de los padres en los hijos y los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación”. Moshé se arrodilló y le rogó a Di-s que anduviese siempre con el pueblo y perdonara la iniquidad, tomando al pueblo como Su posesión y Di-s pactó con Moshé diciéndole que el pueblo de Israel vería Sus maravillas.

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hazinuEl capítulo de Haazinu tiene 52 versículos. Según la sabiduría de la Kabbalah, el número 52 está relacionado con el reino físico de Maljut. 52 es también dos veces el valor numérico del Tetragrámaton (Yud, Hei, Vav y Hei), 26 x 2 = 52, lo cual revela otro secreto: Haazinu nos muestra que nuestro mundo es un espejo de los Mundos Superiores. Si amamos, veremos amor; si odiamos, veremos odio; si hacemos acciones positivas, sólo reconocemos lo positivo en los demás.

Aún conmovidos por la experiencia de Iom Kipur, con nuestros cuerpos cansados y nuestras almas expectantes, nos volvemos a reunir para Shabat, en este Shabat Haazinu. Un texto particular para un día particular. Me atrevería a decir que son días en los que sentimos que ya no quedan palabras para decir. Hemos rezado en comunidad, nos hemos confesado, nos encontramos con palabras que nos gustaron y con imágenes que preferimos olvidar. Ya hubo mucho texto en estos diez días que acaban de concluir. Y al día siguiente, el desafío de seguir escuchando: "Haazinu", ¡escuchad!

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El shabat de esta semana es denominado Shabat Shuvá, el shabat del retorno o arrepentimiento. Se lo llama así pues la Haftará que en él leemos comienza con las palabras del profeta Isaías, Shuva Israel, literalmente, “Retorna Israel”. Es el shabat que está entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, justamente durante los Aseret iemei teshuvá, los diez días de arrepentimiento.

Estos días nos invitan a repasar nuestras acciones durante el año que acaba de terminar. Tenemos una gran oportunidad para hacer una introspección honesta y sin engaños, para mirarnos al espejo y reconocernos falibles. Si somos valientes y logramos identificar nuestros conflictos, podremos arrepentirnos sinceramente y pedir perdón, a los demás y a nosotros mismos. Nuestra tradición nos regala la bendita posibilidad de comenzar el año renovados, sin tantas culpas sobre nuestra espalda, sin tantos problemas por resolver.

Estos “días terribles” (los Iamim noraím, como también son llamados), y este shabat en particular, constituyen una suerte de preparación espiritual para el día de Iom Kipur, el más sagrado del año judío. Este “entrenamiento del espíritu” nos ayuda a recibir el Día del Perdón de la mejor manera, dispuestos a perdonar y aceptar el perdón.

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“En este día, el Eterno tu D-s te ordenó cumplir tales estatutos y preceptos. Los cumplirás con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado hoy, que el Eterno es tu D-s y que andarás en Su camino y cumplirás Sus leyes… Y el Eterno ha confirmado hoy que te ha escogido por pueblo Suyo (Am Segulá), tal como lo había jurado, y que (por lo tanto) tú debes cumplir todos sus mandatos. Por ello te elevará por sobre los demás pueblos que El Creó, en alabanzas, en renombre y en esplendor, para que tú seas un pueblo santo…” (Deuteronomio 26, 16-19)

Pregunta: ¿Por qué habla la Torá en este momento acerca de este tema?, Realmente este compromiso ya había sido tomado en el Monte Sinaí (al recibir la Torá); de igual manera se había ya mencionado la frase de “Am Segulá” (Pueblo escogido). También, ¿A que se refiere este concepto de “Pueblo Elegido”?

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