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PARASHAT DEVARIM (Deuteronomio 1- 3:22) Haftará: Ishaiahu 1: 1 - 27

Recordar es poner en acción lo vivido

Este Shabat comenzamos a leer el quinto libro de la Toráh: SEFER DEVARIM (Libro Deuteronomio)
Parashat DEVARIM comienza con un encendido discurso de Moshé, con todo los detalles por los cuales pasaron los hijos de Israel desde la salida de Egipto. Primero le recuerda al pueblo las leyes principales entre las que figuran todas las leyes que se debían cumplir en el Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem).

 

Luego en la próxima Parashát Vaetjanán, nombra, por segunda vez completos, los Diez Mandamientos.

En el Sidur (libro de rezos diarios) rezamos cada día: KI LEOLAM JASDÓ, Salmo 136, y recordamos uno de los episodios de triunfo de Hashem sobre 2 reyes que no quisieron ni escuchar a Moshé, cuando él intentaba acercarse con la palabra, negociar con ellos para quedarse solo de paso, por sus tierras. Al enterarse Sijón, rey de los Amorreos, y Og, rey de Bashán, lo poderoso que había sido el pueblo de Israel, al abandonar Egipto sin que los hayan podido hacer regresar como esclavos, sintieron temor y salieron a la guerra, quedando derrotados.

Además Moshé, estando en la última etapa de su vida, debe instruir a Yoshúa Bin Nun, su sucesor, como continuador de la Misión que El Kadosh Baruj Hú le encomendó.

Esta Parashá se lee siempre en el Shabat que precede el día de Tishá Be Av (día noveno del mes de Av) momento trágico en que se recuerda la destrucción del Templo de Jerusalem, dos veces (*). Una en manos de los babilonios, y la segunda en manos de los romanos.

Nuevamente aparece en la Torah lo acontecido con los exploradores que Moshé había enviado para que vayan a mirar cómo era Eretz Israel. La primera vez, en Parashat Shlaj lejá (Números, capítulos 13 a 15). La segunda vez, en esta parashá y por eso se la lee antes de Tisha Be Av. Recordemos que cuando volvieron los 12 líderes de cada tribu, 10 de ellos sembraron la falta de fé y la duda de que el pueblo no iba a poder entrar en la Tierra Prometida, y muchos se desanimaron al punto de querer volver a Egipto.
Esta falta de fe, les valió a los hijos de Israel, quedarse por 40 años en el desierto.

Dicen nuestros sabios que este episodio sucedió en Tishá Be Av. Esto marca un día de congoja.
Parashát Devarim finaliza con una muestra de lealtad de la nueva generación, que estaba dispuesta a poner la fé en acción.

Las tribus de Reubén y Gad, tal como prometieron a Moshé, se disponen a ayudar a que cada tribu hermana obtenga la herencia que Dios les prometió.

Para entrar en acción es necesario, como hace Moshé, mostrar con qué se cuenta, qué hay capitalizado hasta ahora, para tener la confianza, la tranquilidad, la paz interior y la Fe necesaria, para encarar con firmeza lo bueno que está por venir.
Quiera el Todopoderoso que en este Shabat tengamos la fortaleza para hacerlo en cada emprendimiento que estemos por comenzar.

Shabat Shalom!
Shlijat Tzibur: Mijal Orlian

(*) BEIT HAMIKDASH: La primera vez, El Templo de Jerusalem fue construido por el Rey Salomón, hijo de David, y destruido por Nabucodonosor, rey de Babilonia en el -586 a.e.c. Luego reconstruido por Ezra y Nehemia cuando Ciro rey de Persia permitió a los judíos volver a su tierra Israel y reconstruir el Templo de Jerusalem. Luego destruido por Tito, comandante romano, en el año 70 e.c. Este es el trágico momento que recordamos en 9 del mes de AV.