Por el rabino Avi Weinstein | Fuente: Congreso Judío Mundial. Traducción: Pedro Olschansky 

La tradición judía se caracteriza por haber tratado siempre de neutralizar el fervor mesiánico de los textos bíblicos y post bíblicos. Es por esta razón que el Midrash Ester hace todo lo posible para persuadir al lector que en Purim fue D-os quien redimió a los judíos tras de bambalinas, no Ester ni Mordejai. De modo similar, la Hagadá de Pesaj nos persuade que fue D-os y no Moisés el que es única y completamente responsable del Éxodo de Egipto.

La fiesta de Purim se basa en acontecimientos registrados en el Libro de Ester. En la Meguilá (vocablo hebreo que significa “rollo de texto”) de Ester campea una muy evidente “omisión”. Nunca se menciona en ella a D-os, La salvación de los judíos en Purim recibe frecuentemente el calificativo de “el milagro encubierto”, cuya autoría está disimulada al no mencionarse explícitamente al hacedor sobrenatural, sino meramente a una combinación mundana de coraje personal y habilidad en manejar los acontecimientos. 

Sí, uno opta por enfrentar con arrojo lo que se le antepone, pero la posibilidad de manejar los acontecimientos frecuentemente depende de factores que están más allá de nuestro control personal. Elegimos aprovechar las oportunidades que surgen, pero sucede que las oportunidades vienen solas, por sí mismas. Cuando la habilidad de aprovecharlas opera a favor nuestro, la calificamos de “suerte” o de “providencia”, dependiendo del grado de nuestro sistema de creencias. “El “milagro oculto” de Purim ve la Mano de D-s en elementos naturales adecuadamente combinados. La Meguilá dice que “Y los judíos fueron esclarecidos”, lo que significa que su salvación no fue obra solamente de ellos. 

La Hagadá de Pesaj también tiene una omisión que se destaca por su evidencia. ¿Dónde figura Moshé Rabeinu (Moisés, nuestro Maestro) en la Hagadá. Pues Moisés no es mencionado en ella ni una sola vez. ¿Cómo es posible haber compilado un relato del Éxodo ignorando a su personaje central? Dicho con otras palabras: ¿Qué es lo que la Hagadá quiere mostrar con esta omisión? 

Una respuesta estriba en la siguiente pregunta: “Si D-s está oculto en Purim, por qué a Moshé se lo tiene escondido en el Seder de Pesaj?”. Purim nos alienta a comprender que no existe el héroe humano aislado de los demás. Todos nosotros tenemos otras personas que han contribuido a forjar nuestras vidas. Incluso si el mar no se hubiera partido, ni se hubieran producido las Plagas, los denominados “acontecimientos naturales” tienen, por cierto, cualidades milagrosas. 

La historia del Éxodo puede tentar al que lo lee a suponer que D-s necesitó depender de Moisés para producir milagros en el mundo, de que Moisés era un ser sobrehumano. El Seder, por eso, nos recuerda que D-s no fue solamente un factor de la redención, sino su único responsable, Como dice la Hagadá: “D-s nos sacó, no en manos de un ángel, no por obra de un mensajero, sino por obra Suya, del Uno Único en toda Su Gloria”. 

Nuestros orígenes históricos fueron abiertamente milagrosos y maravillosos. Nuestros antepasados fueron testigos de la Mano revelada que nos trajo signos y obró maravillas. Pero recuerde usted: si el mar se hubiera partido y nosotros no hubiéramos estado allí para cruzarlo a pie enjuto por su lecho seco, pues la causa hubiera sido un hecho de la Naturaleza. Lo que convirtió aquel acontecimiento en algo verdaderamente milagroso, fue que sucedió precisamente cuando nosotros lo necesitábamos. Lo que hace que un acontecimiento sea milagroso, es que el mismo sucede cuando se lo necesita. La esencia de que un milagro sea un milagro, su acontecimiento cuando es apremiante que se produzca, era tan necesaria en aquel entonces como lo sigue siendo hoy en día.