Por el sófer Sebastián Grimberg

La Comunidad Judía de Huánuco junto con el apoyo del la Familia Bravo, han apostado por mantener la herencia y acervo cultural familiar, actualmente la familia Bravo ha decidido restaurar cada Sifrei Torah, que fueron traídos desde Polonia y Lituania aproximadamente entre los años de 1980 a 1910, llevados hacia la ciudad de Huánuco, dónde floreció en el siglo pasado una comunidad Judía de origen ashkenazi, que con el paso del tiempo desapareció, en los últimos 10 años gracias al Rabino Peter Tarlow por su apoyo desinteresado, la Comunidad Judía de Huánuco ha vuelto a florecer.

Por lo cual después de mucho pensar y largas conversaciones, tuvimos contacto con el Sofer Sebastian Grimberg, Para que pueda reparar cada Sifrei Torah , estamos muy felices y orgullosos de este trabajo y esperamos que la comunidad siga creciendo gracias al apoyo desinteresado de cada uno de sus miembros, así como el apoyo que recibe la comunidad Judía de Huánuco de parte de Judith Schusterman, el cual es familia directa de La Familia Bravo de Perú, siendo año tras año por medio de Baalei Tefila preparar y apoyar con oficiantes para las fiestas su compromiso.

La tarea de Sebastián Grimberg radica en mantener viva la llama de la continuidad judía, tanto en su rol de director espiritual de la Comunidad El Jai - Bialik Devoto, en la ciudad de Buenos Aires, y como Sofer STa"M desde hace casi una década.

 

Con respecto a esta tarea sagrada, ha escrito ocho Sifrei Torá y se encuentra comprometido para escribir cuatro más en los próximos años. Sus miles de mezuzot y decenas de Tefilín se encuentran dispersos por los hogares de todo el continente, y su actividad como Sofer lo ha llevado a recorrer casi todas las comunidades de su país. Ha sido invitado también por una gran cantidad de kehilot a lo largo de todo Latinoamérica. De esa manera ha participado en importantes proyectos, llevando a su  vez los conceptos de la milenaria tradición de sofrim que en esta generación le toca representar.

Sin embargo, el Sofer Grimberg, sostiene que una de las tareas más hermosas que tiene Sofrut, es cuando una kehila decide preservar sus tesoros más valiosos, como lo son sus rollos de la Torá. Cada uno encierra una historia centenaria, y sus pergaminos guardan los sentimientos de miles de iehudim que de ellos han estudiado y con ellos han crecido.

En estos momentos se encuentra restaurando uno de los Sifrei Torá más antiguos que han llegado a sus manos, y se cree que tiene más de 400 años, Perteneciente a la familia de Juan J. Bravo de Perú. En estos casos, donde el paso del tiempo generó un deterioro significativo, la tarea principal es casi de "curación" más que de restauración. El Sefer se hallaba roto, con pergaminos quebrados, partidos y descosidos. La tinta se encuentra desvanecida en porcentajes altísimos. Incluso tiene rastros de algún líquido que lo ha invalidado, y que lo dotó de un color marrón oscuro.

Para que un Sefer Torá sea Casher, debe tener cada una de las 304.805 letras que lo componen en perfecto estado. Si bien un Sefer de esta antigüedad no se puede "casherizar", es obligación de la generación que lo tenga en sus manos, darle dignidad e integridad estructural. Este Sefer se encontraba resguardado por la familia de Juan Bravo, y tras un minucioso análisis, han considerado que llegó la hora de hacer que todas las historias que han pasado por sus letras, finalmente vuelvan a ver la luz.